El pasado fin de semana, Madrid se convirtió en el epicentro de una experiencia sensorial inolvidable: una cata de vinos exclusiva de la mano de Coto Pelayo y Jorge Muga, en la que el tiempo pareció detenerse entre aromas, matices y conversaciones que giraban en torno al alma del vino.
Dos días de pura magia enológica
Durante dos jornadas —viernes y sábado—, los asistentes disfrutaron de una experiencia única, guiados por la pasión y el conocimiento de Jorge Muga, creador de los vinos THM, originarios de un rincón muy especial de La Rioja.
Con una cercanía admirable, Jorge nos llevó a través de un viaje por el terroir riojano, explicando en profundidad las características de su zona y los secretos que hacen de sus viñedos un territorio lleno de vida y personalidad.
La esencia del lugar, embotellada
Los vinos de THM no solo se beben: se sienten. Cada copa revelaba la autenticidad de su origen, una Rioja reinterpretada con respeto, pero también con audacia.
Jorge huye de lo convencional, dejando atrás la clásica variedad Viura en los blancos y los 100% Tempranillo en los tintos. En su lugar, apuesta por variedades autóctonas diversas, ensambladas con maestría para crear vinos que cuentan historias y expresan el alma del lugar.
El uso de maderas de primerísima calidad, seleccionadas con un cuidado casi artesanal, aporta a cada vino una profundidad y elegancia que fascinaron a todos los presentes.
Una sorpresa inolvidable: seis vinos, seis momentos
La cata prometía cuatro vinos con maridaje, pero el destino —y la generosidad de Jorge— nos regalaron una sorpresa: dos vinos adicionales se sumaron a la experiencia, convirtiendo la velada en un recorrido de seis vinos únicos.
Entre ellos, destacaron la nueva añada del THM Tinto 2023 y la anterior del THM Blanco 2021, que permitió apreciar de primera mano la excelente evolución y complejidad de estos vinos blancos riojanos.
Cada sorbo era un diálogo entre pasado y presente, tradición y modernidad.
Maridaje y emoción: el broche perfecto
El maridaje fue seleccionado con la misma precisión y pasión que caracterizan a Jorge. Cada plato acompañó de forma magistral a los vinos, creando una sinfonía de sabores que no dejó indiferente a nadie.
Las risas, los brindis y los comentarios de asombro llenaron el ambiente. Al finalizar, los asistentes recibieron un detalle muy especial: una botella de THM de regalo, símbolo tangible de una noche que quedará en la memoria.
Un auténtico éxito
La cata fue, sin duda, un auténtico éxito.
Una experiencia que unió conocimiento, placer y emoción, reafirmando la filosofía de Coto Pelayo: acercar el mundo del vino a quienes buscan algo más que una simple copa… buscan una historia, un origen, una conexión.